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¡Constantemente investigando, aprendiendo, evolucionando y compartiendo!

 

Disfruto cada día concentrándome en avanzar por encima y más allá de mis limitaciones, ampliando así mi visión del mundo y de la vida.

Disfruto también, compartiendo con los demás, mis conocimientos sobre la Ingeniería Del Cambio Emocional, la Programación Neuro-Lingüística y todo lo concerniente a la Nueva Psicología de Éxito y el Óptimo Rendimiento Humano.

Es un regalo para mí tener la oportunidad de estar, no sólo formando y motivando a los demás a través de los Cursos y Master Class que realizo, sino llevar a cabo también unas especiales sesiones terapéuticas para la mejora personal.

Si estás interesad@ en aprender más sobre como te podrían ayudar algunas de mis consultas privadas, contáctame directamente. Y si quieres conocer más sobre cualquiera de mis próximos eventos inscríbete aquí, o sígueme también en twitter.

 

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jueves
abr052012

¿A Quién Escuchas...?

Cierto día del año 14 D.C. un campesino entró en la gran ciudad de Jerusalén con su hijo y un burro. El hombre iba montado en el burro mientras que su hijo iba a pie guiándolo con una soga. Tan pronto como atravesaron los muros de la ciudad escucharon a un transeúnte decir en voz alta:

"¡Que vergüenza! Mirad a ese hombre montado en su burro como si fuera todo un señor, mientras que su pobre hijo camina apurado esforzándose por ir al paso".

Lleno de vergüenza, el campesino se bajó del animal y montó seguidamente a su hijo, mientras que él continuó a pie al lado del burro.

A llegar a la siguiente calle, un vendedor ambulante de alfombras dirigió la atención de su cliente hacia el trío y comentó.

"Mira eso. Ahí va ese picaruelo montado como si fuera el príncipe heredero, mientras que su pobre y anciano padre se arrastra penosamente por el fango".

Aturdido, el muchacho le pidió a su padre que se montara detrás de él. Al doblar la esquina de la siguiente calle, una mujer que vendía hierbas y veneno de serpiente les espetó:

"¿A donde ha ido a parar la raza humana?. Los hombres ya no tienen la menor sensibilidad con los animales. Mirad a ese pobre burro, con el lomo a punto de partirse en dos por el peso de esos gandules. Ojalá tuviera aquí mi varita mágica.. ¡Menuda vergüenza!".

Al escuchar esto el campesino y su hijo, sin decir una palabra, se bajaron inmediatamente y siguieron caminando al lado del burro.

Pero no habían avanzado más de cincuenta metros, cuando oyeron al dueño de un puesto del mercado gritarle a su amigo del puesto de naranjas de enfrente:

"Pensaba que yo era estúpido, pero ahí tienes un asno de verdad. ¿De qué sirve tener un burro si no le obligas a hacer el trabajo que le corresponde?".

El campesino se detuvo y después de hacerle al burro una cariñosa caricia en el hocico, le dijo a su hijo:

"Parece que, hagamos lo que hagamos, siempre habrá alguien que no esté de acuerdo. Creo que ha llegado ya el momento para  que seamos nosotros mismos quienes pensemos qué es lo correcto".

¡Detente ahora y considera por un momento! ¿Cuántas veces te has subido y te has bajado tú del burro sólo para satisfacer a los demás? Y, ¿qué resultados has obtenido hasta ahora al actuar así?

Es importante tener presente que, aún cuando es admirable que alguien tenga la predisposición de querer satisfacer las expectativas de los demás, es prácticamente una tarea imposible de conseguir.

Y te digo esto porque son y serán siempre los demás quienes decidirán, en última instancia, si tus acciones son aceptables o no. Ellos serán siempre los jueces. Y por lo tanto, independientemente de lo que hagas tú momento a momento, estarás viviendo siempre por desgracia en la duda y en la preocupación. Estarás  reaccionando no sólo a lo que opinen los demás, sino robándote a ti mismo la oportunidad de satisfacer en todo momento las expectativas más importantes y significativas de todas: Las tuyas propias.

Así que, haz oídos sordos a partir de ahora a todo ese tipo de opiniones que hace la gente, y comienza a crear ya tu nueva libertad, satisfaciendo por completo y cada día, tus verdaderas expectativas personales.

¿Qué valor tendría eso para ti?

Imagina ahora lo bien que te sentirás cuando seas tú quien elija, en cualquier situación de tu vida, quién y cuándo montar en tu burro para disfrutar plenamente así del más maravilloso viaje que existe. El incomparable viaje de tu propia transformación personal. ¿Acaso no es eso lo que realmente quieres?

¡Pues adelante!

Y hasta que nos veamos de nuevo en nuestra próxima cita, simplemente recuerda que…

¡TÚ ERES, la llave del CAMBIO!

 

 

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