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Disfruto cada día concentrándome en avanzar por encima y más allá de mis limitaciones, ampliando así mi visión del mundo y de la vida.

Disfruto también, compartiendo con los demás, mis conocimientos sobre la Ingeniería Del Cambio Emocional, la Programación Neuro-Lingüística y todo lo concerniente a la Nueva Psicología de Éxito y el Óptimo Rendimiento Humano.

Es un regalo para mí tener la oportunidad de estar, no sólo formando y motivando a los demás a través de los Cursos y Master Class que realizo, sino llevar a cabo también unas especiales sesiones terapéuticas para la mejora personal.

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lunes
jul022012

Tu Seguro De Vida

Larry Wilson fue uno de los vendedores más destacados de estados unidos. Desarrolló y empleó a lo largo de su carrera profesional una poderosa estrategia para cerrar la venta que le permitía lograr resultados increíbles.

Ahora bien, yo no te voy a hablar en el artículo de hoy del mundo de las ventas ni de sus distintas tácticas de ejecución. En vez, quiero utilizarlo como ejemplo para presentarte una seductora idea la cual confío que, una vez te hayas dado cuenta de que se puede extrapolar a los terrenos que quieres mejorar en tu vida y la pongas después en práctica, te ayudará rápidamente a crear nuevos cambios positivos en las áreas más importantes de tu ser.

Ahora bien, ¿cómo puedes beneficiarte tú de las extraordinarias habilidades de este gran vendedor? Muy sencillo.

Larry llevaba consigo a cada una de sus visitas de ventas una canica, una bola de béisbol y una pelota de playa.

Después de haber realizado su presentación comenzaba siempre a cerrar la venta, pero si el posible cliente mostraba mucha resistencia (sobre todo desde el punto de vista financiero), Larry tomaba la canica y pedía al posible cliente que la guardara en su bolsillo. Después, Larry le decía:

“Sr. Cliente, la canica es tan pequeña y ligera que no se dará cuenta de que está ahí. En unos cuantos días la olvidará por completo”.

A continuación, Larry sacaba una bola de béisbol y le decía:

“Sr. Cliente, podría hacer un esfuerzo y guardar esta bola en su bolsillo. Podría llevarla a todas partes, pero a cada paso y cada movimiento sabría que está ahí”.

 A continuación, Larry sacaba de su portafolios la pelota de playa y después de inflarla le decía:

“Ahora, no hay forma de que usted lleve esta pelota en su bolsillo, ¿verdad?”.

“Así sucede con los seguros de vida. A su edad, si empieza hoy, las primas serán como cargar esta canica. Son tan pequeñas que pronto se olvidará de que las lleva consigo. Si espera algunos años, será como tener que cargar con la bola de béisbol. Puede hacerlo, pero siempre sabrá que está ahí. Si espera demasiado, será como cargar esta pelota de playa. No podrá hacerlo. De modo que, Sr. Cliente, en realidad hoy no toma la decisión de comprar o no un seguro de vida. Decide: “¿Cargaré la canica? ¿Cargaré la pelota de béisbol? ¿O cargaré el balón de playa?”. Le reto Sr. Cliente, a que cargue la canica. Será más fácil para usted y para toda su familia”.

Ahora bien, mi pregunta para ti es, ¿has estado cargando tú últimamente algún balón de playa? Y, si realmente quisieras deshacerte ahora de él o de ellos, ¿qué crees que tendrías que hacer a partir de este instante para eliminarlos adecuadamente?

Puede que el mayor “seguro de vida" que tengamos los seres humanos a la hora de proteger nuestro preciado bienestar, sean nuestros propios pensamientos.

Y lo que quiero decir con esto es que, si en el momento que nos percatamos de que uno de nuestros pensamientos no es la opción más elevada que podíamos haber creado para nosotros mismos o los demás, debemos entonces eliminarlo por completo de nuestro repertorio mental y no volver a producirlo jamás.

La razón es simple. Ya que es en ese preciso momento, justo después de que hemos identificado un mal uso de nuestra energía cerebral cuando necesitamos transmutar ese sombrío pensamiento. Debemos hacer luego todo lo necesario para que esa forma limitante de pensar no se vuelva a repetir.

Y el principal motivo de querer limpiar inmediatamente esa mancha mental es sólo porque el esfuerzo que tenemos que hacer para erradicarlo es mínimo, como cargar con una canica.

Aunque los efectos negativos y dañinos que produce un pensamiento aislado son el equivalente a llevar también una canica en el bolsillo de tu mente, afortunadamente en poco tiempo puedes olvidar de que existe.

Pero si después de haberlo creado no haces nada al respecto y vuelves a repetir esa misma neuro-conexión, ese pensamiento se fortalece, y esa primera canica aumentará más y más su tamaño volviéndose cada vez más pesada, como una pelota de béisbol. Todavía podrás moverte por la vida pero a cada paso que des y cada movimiento que realices sabrás que está ahí, en uno de tus bolsillos mentales, ejerciendo esa presión sobre el resto de tu ser.

Y si a pesar de todo decides seguir pensando y actuando de esa forma inapropiada, repitiendo aquello que sabes que no te beneficia ni a ti ni a las personas que están a tu alrededor, será como inflar dentro de tu cabeza una pelota de playa que tendrás luego que cargar constantemente con ella. Estará ejerciendo tanta presión negativa sobre ti, que te impedirá no sólo ver con claridad el mundo que te rodea sino que llegará además un momento en donde te resultará insoportable.

¡O puede que sea aún peor! Puede que te acostumbres a pensar y actuar así, y pienses que "eso" es lo más normal del mundo.

Y esta es la razón por la que me estoy comunicando contigo. En realidad, hoy no tomas la decisión de si cambias o no algunos aspectos de tu vida. Estás decidiendo si cargarás con las canicas de tus pensamientos, con pelotas de béisbol, o si continuarás cargando en todo momento con los molestos balones de playa a cualquier lugar que vayas.

Te invito pues a que movilices ahora mismo todos tus recursos para que los únicos bultos que tengas que cargar a partir de hoy sean sólo los evanescentes destellos de luz que emanan siempre de tus positivas y armoniosas formas de pensamiento. Ya que estos son el mejor antídoto para desinflar esos fastidiosos balones playeros y son también la mejor opción para desintegrar toda bola o canica que pueda existir aún en cualquiera de los rincones de tu mente.

Así que, reemplaza con entusiasmo de ahora en adelante cualquier pensamiento que consideres inadecuado o perjudicial, y sustitúyelo inmediatamente por otro que sea mucho más potenciador y beneficioso para ti y para los demás.  Y comienza a disfrutar ya inundando tu mente cada día con las poderosas cascadas de pensamientos positivos que te ayudarán a colmar así todos y cada uno de los bolsillos de tu ser.

Y hasta que nos veamos de nuevo en nuestra próxima cita, simplemente recuerda que…

¡TÚ ERES, la llave del CAMBIO!

 

 

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