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¡Constantemente investigando, aprendiendo, evolucionando y compartiendo!

 

Disfruto cada día concentrándome en avanzar por encima y más allá de mis limitaciones, ampliando así mi visión del mundo y de la vida.

Disfruto también, compartiendo con los demás, mis conocimientos sobre la Ingeniería Del Cambio Emocional, la Programación Neuro-Lingüística y todo lo concerniente a la Nueva Psicología de Éxito y el Óptimo Rendimiento Humano.

Es un regalo para mí tener la oportunidad de estar, no sólo formando y motivando a los demás a través de los Cursos y Master Class que realizo, sino llevar a cabo también unas especiales sesiones terapéuticas para la mejora personal.

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domingo
jul292012

Pensando Por Uno Mismo

 He vuelto a releer hace unos minutos un antiguo relato al que me había expuesto hace ya algún tiempo y he pensado que te podría resultar interesante, puesto que pone de manifiesto la importancia que tiene utilizar en todo momento nuestra propia habilidad para pensar, analizar y finalmente decidir, a fin de obtener así una visión más rica y amplia de las numerosas posibilidades que siempre están ahí, esperando a que las abracemos en cada una de las áreas de nuestra vida.

¡Espero que lo disfrutes!

"Sir Ernest Rutherford, presidente de la Sociedad Real Británica y Premio Nóbel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:

Hace algún tiempo, recibí la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que había dado en un problema de física, pese a que éste afirmaba rotundamente que su respuesta era absolutamente acertada.

Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leí la pregunta del examen y decía:  "Demuestre cómo es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro". El estudiante había respondido: "Llevo el barómetro a la azotea del edificio y le ató una cuerda muy larga. Lo descuelgo hasta la base del edificio, marco y mido. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio". 

Realmente, el estudiante había planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque había respondido a la pregunta correcta y completamente.  Por otro lado, si se le concedía la máxima puntuación, podría alterar el promedio de su año de estudio, obtener una nota mas alta y así certificar su alto nivel en física; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel.  Sugerí que se le diera al alumno otra oportunidad.

Le concedí seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.  Habían pasado cinco minutos y el estudiante no había escrito nada.  Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenía muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas.

Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara. En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: "tomo el barómetro y lo lanzo al suelo desde la azotea del edificio, calculo el tiempo de caída con un cronometro. Después se aplica la formula altura = 0,5 por A por t^2. Y así obtenemos la altura del edificio".  En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podía retirar. Le dio la nota mas alta.

Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedí que me contara sus otras respuestas a la pregunta. "Bueno", respondió, "hay muchas maneras. Por ejemplo: tomas el barómetro en un día soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del Edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio".

Perfecto, le dije, ¿y de otra manera?

"Sí", contestó, "éste es un procedimiento muy básico para medir la altura de un edificio, pero también sirve. En este método, tomas el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el número de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el número de marcas que has hecho y ya tienes la altura.  Este es un método muy directo". 

"Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento mas sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro está a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio". 

"En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su período de precisión.  En fin." Concluyó, "Existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea tomar el barómetro y golpear con el la puerta de la casa del portero. Cuando abra, decirle: Señor portero, aquí tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo". 

En este momento de la conversación, le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares). Evidentemente, dijo que la conocía, pero que durante sus estudios, sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.

El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, premio Nóbel de física en 1922, mas conocido por ser el primero en proponer el modelo de átomo con protones y neutrones y los electrones que lo rodeaban. Fue fundamentalmente un innovador de la teoría cuántica. 

Al margen del personaje, lo divertido y curioso de la anécdota, lo esencial de esta historia es que LE HABÍAN ENSEÑADO A PENSAR. 

Por cierto, para los escépticos, esta historia es absolutamente verídica. 

Aprendamos pues a pensar, hay mil soluciones para un mismo problema, pero lo realmente interesante, lo auténticamente genial es elegir la solución más práctica y rápida, de forma que podamos acabar con el problema de raíz... y dedicarnos a solucionar otros problemas".

¿Y si decidieras convertirte tú también en un mejor pensador con el fin de producir nuevas soluciones a tu retos presentes? ¿Te beneficiaría tener la capacidad de generar distintas soluciones a un mismo problema? ¿Crees que te permitiría ayudar también a las personas que más amas en este mundo?

Si quisieras potenciar aún más tu propia capacidad de pensar, ¿cuándo crees que sería el mejor momento para empezar?

Y hasta que nos veamos de nuevo en nuestra próxima cita, simplemente recuerda que…

¡TÚ ERES, la llave del CAMBIO!

 

 

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    Response: swpenterprises.com
    Just proves the old adage. Its an ill wind that blows no good. - Hell, I never vote for anybody, I always vote against. - W.C.Filelds 1880-1952
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    Response: Candie Mccalop
    I found a great...

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