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¡Constantemente investigando, aprendiendo, evolucionando y compartiendo!

 

Disfruto cada día concentrándome en avanzar por encima y más allá de mis limitaciones, ampliando así mi visión del mundo y de la vida.

Disfruto también, compartiendo con los demás, mis conocimientos sobre la Ingeniería Del Cambio Emocional, la Programación Neuro-Lingüística y todo lo concerniente a la Nueva Psicología de Éxito y el Óptimo Rendimiento Humano.

Es un regalo para mí tener la oportunidad de estar, no sólo formando y motivando a los demás a través de los Cursos y Master Class que realizo, sino llevar a cabo también unas especiales sesiones terapéuticas para la mejora personal.

Si estás interesad@ en aprender más sobre como te podrían ayudar algunas de mis consultas privadas, contáctame directamente. Y si quieres conocer más sobre cualquiera de mis próximos eventos inscríbete aquí, o sígueme también en twitter.

 

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viernes
dic262014

3 Factores Clave Que Determinan Tu Progreso

El proceso de cambio es para mucha gente un camino duro y desafiante. Bien quieras cambiar las emociones que tienes hacia una persona o una situación en particular, bien quieras eliminar un hábito indebido o empezar a actuar de una forma nueva y más gratificante, producir un cambio perdurable parece ser a menudo un viaje interminable y agotador. 

Ahora bien, todos tenemos nuestras fortalezas y debilidades con las que emprendemos nuestra odisea de transformación. Pero lo que hace que este viaje sea algo único y diferente para cada individuo, son tres elementos que se solapan entre sí. Y estos tres factores, o bien te impulsan hacia adelante acelerando tu progreso, o te retienen y juegan en tu contra.

Factor 1: Tu Historia Personal

Con esto me refiero a la narrativa que sostienes acerca de ti mismo, acerca de tus destrezas y el entorno que te rodea. Cualquier pensamiento que sostengas como cierto y que hayas dejado de cuestionar, tiene un efecto muy poderoso sobre tu conducta. 

Necesitamos recordar que nuestros pensamientos no son la verdad acerca de la situación. Sin embargo, son tratados por nuestro sistema nervioso como si lo fueran. Así que, lo que crees sobre ti mismo, sobre tu entorno, sobre la gente que te rodea y el mundo en general, realmente importa, ¡y mucho! Porque cualquier visión que sostienes como cierta, contribuye a crear tus emociones, tus sentimientos y determina además, en todo momento, como tienes que actuar. Y como bien ya sabes tus acciones sentencian, en última instancia, el nivel de éxito que llegas a alcanzar.  

Mucha gente con la que hablo durante el día y que genuinamente quiere cambiar algún aspecto de su realidad, tiene dificultades emprendiendo aquellas acciones que mejorarían su condición vital. Por ejemplo, hablar con un familiar para resolver un conflicto, aproximarse a su jefe para pedir un aumento de sueldo, o formular al cliente la “pregunta de cierre” después de una presentación de ventas. Pero este no es en ningún caso el problema.

El verdadero problema es aceptar todas estas limitaciones como si “fueran” verdad. Y estoy aquí para decirte que puedes cambiar, en cualquier instante que quieras, la historia personal que hasta hoy has sostenido sobre ti, sobre tus capacidades y sobre tu mundo en general. ¿Y sabes qué? Cuando lo hagas, puedes transformar también y de forma espectacular tus resultados.   

Factor 2: Tus Conocimientos, Destrezas y Experiencias de Referencia. 

Si te falta experiencia a la hora de producir cambios efectivos, si careces de una estructura comprobada que genere transformaciones exitosas, entonces tu proceso de cambio te resultará bastante duro. Es algo común sentirse desbordado durante el camino hacia la creación de una nueva realidad. Pero el problema no es sentirse agobiado o no saber por dónde empezar, el reto reside cuando utilizas esa situación como motivo para sentir pánico o como detonante para emprender un conjunto de acciones aleatorias. O incluso aún peor, cuando la utilizas para quedarte inmóvil como una piedra, sin hacer nada en absoluto.

Si en algún momento te sientes como si estuvieras solo en medio del desierto, toma una profunda respiración y dite a ti mismo: “Voy a encontrar un camino. O yo mismo lo construiré”. Dilo con intensidad emocional, una y otra vez hasta que te lo acabes creyendo. Hasta que sientas la verdad de esta declaración vibrando en cada fibra de tu ser y en lo más profundo de tus entrañas. Esta pequeńa acción puede resultarte de gran ayuda cuando veas negro tu futuro. 

Aunque es verdad que hay que realizar un gran número de actividades para lograr cambios que merezcan la pena, la mayoría de la gente por lo general, son capaces de hacer bien una sola cosa a la vez. Por esta razón, prioriza las necesidades más importantes que tengas que llevar a cabo. Y asegúrate luego de que cada una de ellas se convierte en una acción vital, en vez de ser algo trivial. De este modo, podrás dedicarles luego el tiempo y los recursos necesarios que te ayudarán a desarrollar un mayor control. Y con esta renovada sensación de control y poder interior comenzarás a avanzar con júbilo a medida que se despliegan ante ti los éxitos que quieres.  

Factor 3: Tus Tendencias y Hábitos

Este es el factor que separa a las personas que triunfan de las que no. Si tienes tendencias o hábitos que te impiden o te dificultan seguir concentrado y ejecutar las acciones necesarias para cambiar, entonces lo vas a pasar mal. Pero si trabajas y potencias tus tendencias naturales, optimizando aquellas que se te dan bien, y te esfuerzas progresivamente en eliminar aquellas que te dañan, entonces el proceso de cambio fluirá y acabarás alcanzando cada uno de los tesoros que te mereces. 

De hecho, cambiar no es difícil. Pero sí que requiere energía y aplicación constantes. El éxito en cualquier proceso de cambio proviene siempre de unos esfuerzos prolongados y una constante concentración, enfocados ambos en una misma dirección. 

No existen los cambios milagrosos, esos cambios que ocurren sin esfuerzo, como por arte de magia de la noche a la mañana. En todos los procesos de cambio en los que he estado involucrado en los últimos veinte años, tanto en mi propia vida como ayudando también a mejorar la vida de los demás, han requerido siempre una considerable cantidad de energía, esfuerzo y concentración por parte de la persona interesada. 

Al principio, en la fases embrionarias del proceso de cambio puede parecer que los triunfos que persigues te están esquivando. Pero al igual que sucede cuando te subes a una bicicleta y comienzas a pedalear, las primeras pedaladas son las que más cuestan. Pero a medida que pedaleas, empiezas a desplazarte y todo comienza a fluir de otra manera. Y ése, es un momento verdaderamente mágico, ¿verdad? 

Ahora bien, a lo largo de los años me he dado cuenta de que la gente que intenta realizar nuevos cambios sin saber muy bien lo que están haciendo, son personas que tienen carencias en cada una de estas tres áreas. O bien carecen de experiencia, o bien poseen historias limítrofes sobre sí mismos, o tienen también hábitos que les retienen y les impiden progresar. 

Pero estas circunstancias no tienen por qué ser una limitación de por vida. Es, simplemente, una descripción sobre dónde se encuentran en ese momento y cómo están las cosas al inicio de su odisea personal. Cada uno de estos tres factores se puede fomentar y mejorar, y ningún ser humano los tiene desarrollados a la perfección. 

Sin embargo, si te das cuenta de que posees carencias en alguna de estas tres áreas pero luego no haces nada por cambiarlas, más te vale acostumbrarte a vivir dentro del problema del que dices querer salir. Alguna persona podría ahora preguntarse, ¿y por qué entonces si alguien tiene carencias que le dañan y le impiden progresar, no haría nada por cambiar su situación? Es una buena pregunta. Y la respuesta es sencilla. Porque este es, sin duda, el camino más fácil y cómodo de tomar. 

Pero por otro lado, si has decidido tú que realmente quieres avanzar por la autopista del cambio, el crecimiento y la mejora personal, entonces debes concentrarte y trabajar cada día para superar tus limitaciones. 

¡Piénsalo! ¿Qué pasaría si tomaras hoy mismo la decisión de dedicar diariamente unos pocos minutos a desarrollar, expandir y mejorar cada una de estas tres áreas clave de tu realidad? ¿Te puedes imaginar cuánto más efectivo serías a la hora de progresar?   

Y hasta que nos veamos de nuevo en nuestra próxima cita, simplemente recuerda que…

¡TÚ ERES, la llave del CAMBIO!


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