¿Por Qué?
sábado, agosto 23, 2014 at 11:14PM
David Barcos

¿Por qué alguien debería marcarse nuevos retos y mayores objetivos si quiere mejorar su actual nivel de bienestar?

Es un dato bien conocido que los objetivos dan un mayor sentido a tu vida, te marcan claramente una dirección por la cual progresar, y crean además el terreno para desarrollar muchas de las virtudes humanas, como la constancia, la creatividad, la paciencia, el ingenio, el sacrificio, la humildad, el optimismo, y la mentalidad de superación entre otras. 

Muchos en este mundo sentimos el deseo de aumentar nuestro nivel de bienestar y convertir nuestra existencia en algo provechoso, memorable y especial. Y si tú también te incluyes en este mismo grupo, ¿por qué no marcarte entonces objetivos cada vez mayores que te sigan inspirando, te sigan retando y te impulsen a sacar cada día lo mejor de ti? Y te digo esto porque cada vez que te comprometes con un estándar superior y avanzas en esa dirección, estás rompiendo a través de tus limitaciones actuales, estás siendo un ejemplo inspirador para los demás y contribuyendo con tus apasionados esfuerzos a la mejora de este mundo. Aunque también, y quizás esto sea lo más importente de todo, estarás descubriendo quién eres tú en realidad.

Pero, ¿qué hacer cuando a uno le surgen grandes retos, encontrándose completamente rodeado de problemas casi insuperables?

Desde luego que no es fácil salir de una situación así. Pero si decides que abandonar no es una opción para ti, la única alternativa entonces es seguir desarrollando un nuevo nivel de ingenio, un grado superior de inteligencia y una mayor determinación. Sigue hacia adelante y no abandones jamás aquello en lo que realmente crees. Si es necesario, clarifica nuevamente tu intención inicial y aumenta así tu deseo para alcanzar los éxitos que te mereces. Y pase lo que pase… Persiste hasta el final, hasta que la victoria sea tuya y la tengas fuertemente agarrada con tus manos.

¿Te gustaría conocer algo que podría ayudarte a mejorar más tu calidad de vida?

  1. Selecciona un objetivo que tengas en mente pero que aún no has empezado a hacer nada para alcanzarlo. 
  2. Describe el resultado final con gran precisión y utilizando sólo un lenguaje sensorial.
  3. Comienza por describir sólo los aspectos visuales de lo que quieres lograr.
    • Haz lo mismo con los aspectos auditivos. ¿Qué es lo que estarás oyendo cuando lo consigas? Haz lo mismo con los aspectos cenestésicos. ¿Qué es lo que estarás sintiendo cuando lo consigas? Y haz lo mismo con los aspectos olfativos y gustativos. ¿Qué es lo que estarás oliendo y saboreando cuando lo consigas? 
  4. Ahora, construye una película en tu mente del objetivo habiendo sido alcanzado. Comienza la película de forma disociada, es decir, viéndote a ti mismo justo enfrente de ti, en la gran pantalla de tu mente y llevando a cabo las nuevas conductas que te brindará este nuevo triunfo. Y luego observa la misma película pero esta vez hazlo asociado. Es decir, viendo y experimentando los acontecimientos como si estuvieras ya allí, en primera persona. Viéndolo todo a través de tus propios ojos, sintiéndolo todo a través de tu cuerpo.   
  5. Observa esta película repetidas veces y, cada vez que la veas, intenta amplificar todavía más la intensidad de cada uno de los sentidos, Visual, Auditivo y Cenestésico, Olfativo y Gustativo. Sigue haciendo esto hasta que sientas un cambio drástico en tu cuerpo y te sientas pletórico e imparable para emprender la acción en pos de tu objetivo.
  6. Repite este proceso tres veces al día durante las siguientes dos semanas, y date cuenta de lo motivado que te sientes y lo mucho más productivo que eres.

Ahora bien, ¿cuál es el siguiente paso?

Te invito a comprometerte cada mañana a potenciar más aún tu sentimiento de determinación para avanzar decididamente hacia tu objetivo, lanzándote hacia la acción, movilizando inteligentemente tus recursos y aplicando con precisión todo lo que sabes. Actúa, actúa, actúa y sigue progresando. Y por favor, no te olvides de que la acción es para el éxito, lo que el oxígeno es para la vida. 

Así pues, ¿por qué no tomas una respiración profunda y te pones ya mismo manos a la obra?

Y hasta que nos veamos de nuevo en nuestra próxima cita, simplemente recuerda que…

¡TÚ ERES, la llave del CAMBIO!


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