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¡Constantemente investigando, aprendiendo, evolucionando y compartiendo!

 

Disfruto cada día concentrándome en avanzar por encima y más allá de mis limitaciones, ampliando así mi visión del mundo y de la vida.

Disfruto también, compartiendo con los demás, mis conocimientos sobre la Ingeniería Del Cambio Emocional, la Programación Neuro-Lingüística y todo lo concerniente a la Nueva Psicología de Éxito y el Óptimo Rendimiento Humano.

Es un regalo para mí tener la oportunidad de estar, no sólo formando y motivando a los demás a través de los Cursos y Master Class que realizo, sino llevar a cabo también unas especiales sesiones terapéuticas para la mejora personal.

Si estás interesad@ en aprender más sobre como te podrían ayudar algunas de mis consultas privadas, contáctame directamente. Y si quieres conocer más sobre cualquiera de mis próximos eventos inscríbete aquí, o sígueme también en twitter.

 

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lunes
mar232015

¡Parar! Empezar y Seguir...

Estas tres actividades son las que más determinarán nuestro nivel de éxito en la vida y sentenciarán también, más que ninguna otra cosa, nuestro nivel de alegría, satisfacción y plenitud personal.

Todo se reduce a escoger en cada momento qué acciones PARAR de hacer, cuáles EMPEZAR a ejecutar en su lugar, y luego SEGUIR avanzando en esa dirección hasta lograr tus objetivos.

En definitiva, el proceso de cambio podríamos definirlo simplemente como: PARAR de hacer algo y EMPEZAR  a hacer otra cosa en su lugar.

Ahora bien, ¿qué elementos hacen falta para que uno pueda PARAR ciertas conductas y EMPEZAR otras?

Existen varios factores. Pero de momento, un buen comienzo es escribir en tu cuaderno o diario personal, una lista con todas las actividades, acciones y pensamientos que necesitas PARAR de hacer. Debes plasmarlos de forma específica. Es decir, escribe en dónde los haces, con quién los haces, cuándo los llevas a cabo, etc. Luego, escribe también en tu cuaderno, qué quieres EMPEZAR a hacer en vez de eso. 

Verás, todos estos hábitos, tendencias y preferencias, incluso las que calificas como malas o inútiles, están ahí porque sirven un propósito. O bien era un intento para adaptarse a cierta circunstancia y se convirtió luego en una conducta predeterminada, o bien fue algo intencionado y que aún lo es, y sigue buscando algún tipo de resultado o condición en particular.

Uno de los ejemplos más comunes de estos hábitos que se han enquistado como una parte más de nuestra rutina son los que tienen que ver con las actividades de distracción. ¿Qué quiero decir? Todo aquello que te hace alejarte de los pensamientos, experiencias o sentimientos que te resultan incómodos.

¿El problema? Al cerebro le resulta muy fácil crear generalizaciones con respecto a esto. Y, debido a que existe una recompensa inmediata, bien sea navegar por internet, Facebook, Twitter, ir a tomar un cafe o ver otra vez los episodios de tu serie favorita, puede parecer que estás obteniendo algún beneficio de todo ello. 

Así pues, cuando estés desarrollando tu lista con las cosas que quieres PARAR de hacer, considera lo que tú piensas que obtienes al sumergirte en cada una ellas. Existen muchas cosas en la vida que son beneficiosas PARAR de hacer. Una importante es posponer decisiones. Gran parte de la realidad que experimentas y que llevas tolerando hasta ahora proviene de las decisiones que has pospuesto. ¿No es así?

Ahora bien, posponer decisiones en sí mismo no es malo. De hecho, hay momentos en los que tenemos que hacerlo. Pero el reto surge cuando ese hábito de posponer decisiones, por la razón que sea, te conduce a acumular circunstancias, experiencias y cosas que son menos que buenas para ti. Y es, en ése momento, que es apropiado PARAR de hacerlo. Necesitas reemplazarlo con un nuevo hábito. El hábito de tomar una decisión, y actuar inmediatamente sobre ella. 

Es un proceso muy simple, es muy sencillo. Pero a veces a los seres humanos nos gusta complicar las cosas. Y esto se debe, simplemente, porque nuestro cerebro crea y ejecuta hábitos basándose en lo que hacemos, y no sobre lo que pensamos que vamos a hacer, o lo que deberíamos hacer, o lo que hubiera sido bueno que hubiéramos hecho. Tu cerebro sólo crea patrones basándose en lo que haces. ¡Punto!

Y si lo que haces no te conduce a los resultados que quieres, necesitas entonces cambiar eso. 

Verás, PARAR y EMPEZAR, son las dos caras de una misma moneda. Son realmente un matrimonio.

Así pues, hazte un favor a ti mismo y traza ahora una línea vertical de arriba a abajo en tu cuaderno dividiendo la hoja en dos partes. A la izquierda: PARAR de hacer eso. Y a la derecha: EMPEZAR a hacer esto otro

Ahora, no tienes por qué ejecutar inmediatamente todas las acciones que plasmes en tu nueva lista. Aunque PARAR de hacer una sola cosa de la columna izquierda y EMPEZAR a hacer otra más apropiada, puede ser una buena forma de iniciar este nuevo proceso de cambio y mejora personal. ¿No te parece?

Pero recuerda que luego debes de SEGUIR...

Y hasta que nos veamos de nuevo en nuestra próxima cita, simplemente recuerda que... 

¡TÚ ERES, la llave del CAMBIO!

 

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