¿Cuántos Agujeros Ves?
martes, mayo 10, 2016 at 6:18PM
David Barcos

Imagina por un momento que los seres humanos nos movemos por las distintas sendas de la vida con una cantimplora. No importa el liquido que eches en su interior porque, si la cantimplora tiene agujeros, lo que viertas en ella goteará hasta quedarse otra vez vacía.

Los agujeros en la cantimplora de nuestro Ser son todas esas conductas que se repiten una y otra vez, impulsándonos hacia consecuencias negativas, drenándonos de nuestros recursos, haciéndonos tropezar e impidiéndonos disfrutar plenamente de las recompensas que nos merecemos.

¿Quieres conocer algunos ejemplos de estos "agujeros"? 

Un agujero en tu cantimplora es cualquier conducta o cualquier cosa que puedes controlar pero permites que suceda, creando así repetidas consecuencias indeseables para ti y el resto de tu realidad.

¿Padeces tú de algunos de estos agujeros? 

Aunque estos son sólo algunos de los orificios — hay muchos, muchos más.

Pero verás, si no existe en tu sistema nervioso alguna dificultad sicológica, entonces varios de estos agujeros puede que sean bastante aparentes para ti. Y, probablemente, estés sufriendo ya en alguna parte de tu día o de tu semana las consecuencias de tenerlos. Pero si quieres comenzar a producir mejores resultados, ¿Por que no pruebas lo siguiente?.

1. Mira honestamente a la calidad de resultados que has estado generando, y fíjate también cómo has vivido en cada parcela clave de tu vida. Bien sea en el plano laboral, en el terreno familiar, en tu mundo sentimental, tu salud física, tus relaciones sociales, etc., y luego pregúntate:

Considera cómo se producen cada uno de estos orificios. Es decir, cómo los creas, los ejecutas y los promulgas a lo largo del día, las semanas, los meses o incluso durante años.

Enumera a continuación todos los agujeros que hayas visto ya en tu cantimplora, mientras escribes también los nuevos que te puedan venir ahora a la mente. 

2. Mientras observas la lista que acabas de crear, considera los problemas que cada agujero de tu cantimplora te ha generado hasta ahora.

Piénsalo. ¿Cuáles han sido los costes y el impacto que estos “orificios” han producido ya, tanto en tu vida personal como profesional? 

A continuación, priorízalos para averiguar cuál de ellos genera el mayor, el peor, o el impacto más universal en tus resultados.

 3. Selecciona el agujero que consideres más importante a resolver, y comienza luego a pensar en posibles formas de afrontar este "asunto" para solucionarlo de forma permanente. 

(No lo hagas sólo a medias, diciendo algo como: “Bueno… Veré lo que puedo hacer, ya lo intentaré”. Eso es, simplemente, planificar tu propio fracaso).

Necesitas desarrollar la certeza absoluta y comprometerte al 200% para resolver de una vez por todas y para siempre este agujero que has encontrado ya en tu cantimplora. ¿Por qué permitirías que este orificio siga existiendo en tu realidad como algo que tú mismo toleras? Recuerda, tu realidad actual no es más que aquello que estás dispuesto a tolerar.

Lo bueno es que puedes cambiar cualquier hábito por medio de hacer algo diferente, aparte de lo que has estado haciendo. Es decir, el proceso de crear un nuevo hábito consiste en hacer algo nuevo, en vez de paralizar el proceso existente. 

Establece unas reglas de Causa-Efecto: “Si___entonces___”

EJEMPLO: “Si siempre me siento indeciso al tomar pequeñas decisiones, entonces me comprometo, a partir de hoy, a tomar cualquier decisión pequeña en los 2 minutos siguientes de conocer la existencia de esa decisión”.

Y luego… ¡Mantente fiel a ello!

Asegúrate de generar, por lo menos, cinco opciones de cambio que puedas aplicar para empezar a zanjar definitivamente este asunto.

4. Ahora, emprende inmediatamente la acción para tapar este orificio. 

Haz enseguida algo que no sólo reduzca el tamaño del “agujero” sino que te impulse además en la nueva dirección. Porque muy pronto te verás recompensado por tus concentrados esfuerzos. 

5. Mide tu rendimiento y modifica tu aproximación.

Revisa cada día tu rendimiento para saber qué tal lo has hecho. Utiliza esa retroalimentación para ajustar una y otra vez tu conducta hasta que llegues, finalmente, a tu resultado deseado.

Cuanto antes aprendas aquello que ya está funcionando bien, y qué partes de tu plan necesitan ser ajustadas, más rápidamente llegarás al objetivo que te has marcado.

6. Repite. 

Una vez que hayas "tapado" tu primer agujero, repite este mismo proceso para tapar el siguiente. Y así, sucesivamente…

A medida que sigues estos seis pasos y con cada nuevo agujero que repares, tus niveles de motivación irán aumentando por todo tu cuerpo mientras descubres, además, nuevas oportunidades que te ayudarán a avanzar hacia tu siguiente nivel de éxito y realización personal.

Y hasta que nos veamos de nuevo en nuestra próxima cita, simplemente recuerda que…

¡TÚ ERES, la llave del CAMBIO!

 

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