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¡Constantemente investigando, aprendiendo, evolucionando y compartiendo!

 

Disfruto cada día concentrándome en avanzar por encima y más allá de mis limitaciones, ampliando así mi visión del mundo y de la vida.

Disfruto también, compartiendo con los demás, mis conocimientos sobre la Ingeniería Del Cambio Emocional, la Programación Neuro-Lingüística y todo lo concerniente a la Nueva Psicología de Éxito y el Óptimo Rendimiento Humano.

Es un regalo para mí tener la oportunidad de estar, no sólo formando y motivando a los demás a través de los Cursos y Master Class que realizo, sino llevar a cabo también unas especiales sesiones terapéuticas para la mejora personal.

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jueves
jun022016

La Marioneta

Los seres humanos hemos acumulado durante nuestra vida un gran volumen de hábitos. Y  todos ellos, actúan en nuestro interior como una fuerza motriz, activa e incesante. Cuando te despiertas por la mañana, ahí están. Cuando vas a trabajar, comes cualquier cosa, hablas con tus amigos, escribes un correo electrónico, haces la declaración de la renta, etc. Ahí están siempre presentes… Escuchando, observando y aprendiendo.

A todo este conjunto de hábitos acumulados, yo le llamo: “La Marioneta”.

La marioneta está operando 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días al año. Y esta marioneta, al igual que todos sus poderosos procesos naturales, llevan contigo desde que naciste. 

A la marioneta no le importa en absoluto si algo es correcto o incorrecto. Bueno o malo. Ella simplemente quiere automatizar aquellos patrones conductuales a los que ha sido expuesta durante el tiempo suficiente. Es la Guardiana del “Status Quo”. Ella es: "Tu Matrix Personal".

Verás, en ciertos contextos (en tu casa, en el trabajo, en momentos de ocio) tú ya eres consciente de que piensas de cierta manera, actúas de cierta manera, y te sientes de cierta manera. En otras palabras, es algo predecible, algo que tú mismo puedes vaticinar. 

Y estos programas mentales — estos procesos limítrofes de pensar, sentir y actuar — no cambian sólo porque hayas leído un libro de autoayuda o hayas asistido a un curso de crecimiento personal. Y es aquí, donde muchos tropezamos a la hora de generar un cambio duradero y exitoso. 

¿Por qué? 

Porque pensamos que nosotros somos los únicos que decidimos qué tipo de acciones emprender. Omitimos, en la mayoría de los casos, cualquier consideración o pensamiento sobre el papel que juega esta Marioneta en nuestras vidas. 

Parece como si fuéramos miopes a los patrones conductuales pre-existentes que han sido ya programados e integrados en nuestra neurología. Llevamos décadas de entrenamiento y práctica, creando y reforzando comportamientos habituados que operan cada día. Y parece que tampoco nos damos cuenta de cómo y cuándo, La Marioneta, se deja ver en nuestras vidas. 

En definitiva, estamos atrapados en nuestra propia mente. Somos ciegos a los efectos de La Marioneta y confundimos también nuestros propios pensamientos con la realidad.

La Marioneta — ese conjunto de hábitos que preserva el "Status Quo" manteniendo las “cosas” de la misma manera, no le importa un pimiento ni tus sueños, ni tus metas, ni tus objetivos. 

Podríamos decir que es una auténtica "atea" en cuanto a tus sueños, anhelos y ambiciones se refiere. Su función es la de automatizar y llevar a cabo aquello que se le ha programado.

Existen muchas personas que luchan cada día y sin darse cuenta contra su propia Marioneta Personal. 

Por ejemplo, quieren estar en buena forma física, tener un cuerpo bien esculpido pero luego tropiezan y vuelven a atiborrarse de alimentos perjudiciales para su salud viviendo una vida sedentaria. O quieren dejar de fumar, dejar te meterse drogas o eliminar hábitos indebidos pero luego vuelven a encontrarse sumergidos en el fango de sus viejos hábitos. O quieren dejar de discutir con sus seres queridos pero luego acaban siendo secuestrados nuevamente por los tentáculos de su ira. O quieren tener más seguridad personal, pero luego les asalta la duda, la indecisión y el miedo en momentos decisivos paralizando así su progreso.

¿Te has preguntado alguna vez cómo podrías mejorar la relación que tienes cada día contigo mismo?

Por ejemplo, esa parte de ti con la que te identificas y a la que llamas “YO”, (esa parte de ti a la que llamas tu “mente consciente”), puede decidir en cierto momento que le gustaría cambiar, que le gustaría alcanzar un nuevo objetivo o actuar de forma diferente.  Pero a pesar de las ganas que tengamos por cambiar, La Marioneta quiere que las cosas se queden como están. 

Cuando deseas generar un cambio, independientemente del cambio que sea, estás yendo en contra del status quo. En contra de La Marioneta. Y la marioneta baila siempre al ritmo de la música que le marcan los hilos de tus hábitos. 

¿Qué podemos hacer entonces para crear un cambio exitoso?

Existen varios procedimientos, pero de momento, ¿qué pasaría si empezaras a cambiar hoy esta programación y focalizaras tu atención en esos procesos mentales inconscientes? Piénsalo. ¿Y si arrojas luz sobre esas partes ocultas de tu ser para empezar a bailar alegremente al son de una nueva canción? Pues bien, para lograr este cometido, debes salir primero de tu mente y descender luego al mundo sensorial. 

Parte del problema que hay en el mundo de la autoayuda y la superación personal, es que está plagado de “ideas abstractas” que nunca tocan el suelo. Y, en muchos casos, nunca lo tocaron. Y este es, en parte, el motivo por el que mucha gente tiene dificultades a la hora de cambiar. Es decir, intentan cambiar pero lo hacen de manera abstracta. Intentan seguir un proceso de cambio indefinido, ambiguo y que, en algunos casos, ni siquiera contiene una pobre descripción de lo que realmente quieren, y qué necesitan hacer para cambiar. Es decir, sus deseos actuales son muy borrosos y generales

  • “Ser más feliz”.
  • “Tener más dinero”.
  • "Disfrutar de una mayor salud”,
  • Etc.

Con esta forma de pensar tan difusa, ¿cómo sabrán entonces que han cambiado? ¿Cómo calibrarán las diferencias entre la forma de comportarse cuando tienen “el problema”, frente a cuando tienen el resultado que desean?

En definitiva, el cerebro no tiene prácticamente nada con lo que trabajar. Nada con lo que delinear un proceso de cambio exitoso a fin de medir su avance y comparar luego los resultados generados. 

Pues bien, esta es sin duda, una maravillosa receta para el fracaso. 

Sin embargo, ¿qué pasaría si a partir de hoy empezaras a ser más consciente de esos hilos en tu marioneta que te han obligado a bailar al ritmo de viejas melodías y que, ni apoyan ni enriquecen la realidad que deseas experimentar y compartir con los demás?

¿No crees que merecería la pena componer una nueva sinfonía y disfrutar todavía más del gran concierto de tu vida?

Y hasta que nos veamos de nuevo en nuestra próxima cita, simplemente recuerda que…

¡TÚ ERES, la llave del CAMBIO!


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